Los vecinos de los barrios del este de Zaragoza, hace tiempo que vienen trabajando, con el Colegio de Arquitectos, en el diseño de un proyecto de desarrollo de esta parte de la ciudad. Lo han hecho sin necesidad de esperar ningún evento extraordinario, por eso, los representantes de los vecinos de Las Fuentes y San José, rechazan que se condicione la transformación de estos barrios a la celebración de la Expo y reclaman, ya, compromisos del equipo de gobierno para desarrollar el plan de actuaciones elaborado.
Los vecinos son conscientes de que una exposición puede aportar financiación adicional, pero también saben que los grandes proyectos no siempre contribuyen al desarrollo armónico del barrio, que con frecuencia van acompañados de movimientos especulativos y crecimientos desmesurados, que no suele ser la manera más provechosa, para el ciudadano, de invertir el dinero.
Por eso, las conclusiones de las Jornadas de Revitalización del Barrio de San José, cuestionan el actual proyecto del nuevo campo de fútbol, un proyecto que no estaba pensado para el barrio (inicialmente, Belloch lo quería dejar en su actual ubicación), para el que no se ha contado con la participación de los vecinos y que no entra dentro de sus prioridades. Además pretenden que nos cueste 130 millones de euros a los ciudadanos.
Pero esto no desanima al alcalde, que no pierde la oportunidad de apuntarse a cuanto proyecto pueda dar satisfacción a su ego, proporcionarle una imagen de gran estadista. ¿Se imaginan ustedes? Belloch el alcalde de las Expos 2008 y 2014, de la Capital Cultural y de los Juegos Olímpicos de Invierno. Habría que poner su nombre no a una calle, como a Escrivá de Balaguer, sino a un barrio entero.
Enrique Tordesillas, físico/El Periódico de Aragón 20.nov.2009
viernes, 20 de noviembre de 2009
jueves, 19 de noviembre de 2009
LA HORA DEL ESTE
La negativa del pleno municipal a Expo-paisajes la pasada semana ha puesto fin a un debate estéril y ha forzado a plantear con seriedad la revitalización de los barrios del Este. El acuerdo unánime para la mejora de San José, Las Fuentes y La Jota es una buena noticia que deberá confirmarse en los presupuestos municipales de 2010 y el destino del nuevo FEIL.
Hay proyectos urgentes, como la prolongación de Tenor Fleta, los nuevos equipamientos de la Harinera y Giesa, la regeneración natural del Soto de Cantalobos, la rehabilitación de las viviendas sindicales, la modificación de los sectores 38/3-4-5 y del entorno del Príncipe Felipe para asegurar la integración urbana del estadio, el acondicionamiento de la margen izquierda del Gállego y la terminación de Torre Ramona.
En paralelo con la ejecución de estos proyectos urgentes debe planificarse el conjunto de la Orla Este, su cosido transversal con el anillo verde interior, las nuevas centralidades en los barrios, la transformación de las avenidas de Cesáreo Alierta, Compromiso de Caspe y Cataluña, la protección y revitalización de la huerta y las necesidades en materia de movilidad, para su desarrollo en un horizonte máximo de 20 años. No parecen necesarias recalificaciones de suelo ni nuevas extensiones. Creo que la revitalización de los barrios del Este debe debatirse sobre estos planteamientos, al margen de la organización de Expo-paisajes.
Gerardo Molpeceres, arquitecto/Heraldo de Aragón, 19.nov.2009
Hay proyectos urgentes, como la prolongación de Tenor Fleta, los nuevos equipamientos de la Harinera y Giesa, la regeneración natural del Soto de Cantalobos, la rehabilitación de las viviendas sindicales, la modificación de los sectores 38/3-4-5 y del entorno del Príncipe Felipe para asegurar la integración urbana del estadio, el acondicionamiento de la margen izquierda del Gállego y la terminación de Torre Ramona.
En paralelo con la ejecución de estos proyectos urgentes debe planificarse el conjunto de la Orla Este, su cosido transversal con el anillo verde interior, las nuevas centralidades en los barrios, la transformación de las avenidas de Cesáreo Alierta, Compromiso de Caspe y Cataluña, la protección y revitalización de la huerta y las necesidades en materia de movilidad, para su desarrollo en un horizonte máximo de 20 años. No parecen necesarias recalificaciones de suelo ni nuevas extensiones. Creo que la revitalización de los barrios del Este debe debatirse sobre estos planteamientos, al margen de la organización de Expo-paisajes.
Gerardo Molpeceres, arquitecto/Heraldo de Aragón, 19.nov.2009
sábado, 14 de noviembre de 2009
ZARAGOZA, UNA CIUDAD CONFUSA...
El 2008 iba a ser el apoteósico arranque de un proceso destinado a convertir a Zaragoza en una ciudad sostenible, europea, atractiva y moderna. Quiere decirse que ahora mismo, la capital aragonesa debía estar lanzando un plan general destinado a rehabilitar e incluso reconstruir las áreas más degradadas de sus barrios tradicionales. Estaríamos poniéndonos a tono con Estocolmo, con Copenhague, con Turín o con Bilbao: participación vecinal, peatonalización, comercio de proximidad, transporte público, recogida selectiva de basuras, zonas verdes, calidad de vida... Tendríamos el tranvía a punto de caramelo, el Espacio Goya, un Teatro de la Ópera, un río recuperado (o en vías de recuperarse), el Centro Nacional para la Investigación del Cambio Climático, un campus de excelencia... El antiguo recinto de la Expo se reutilizaría según lo previsto inicialmente, el barrio del AVE sería la cara más ultratecnológica de Cesaraugusta y la crisis nos estaría golpeando igualmente pero habría una actividad colectiva capaz de hacerle frente.
Lo que ocurre no es exactamente eso; o sea, no es eso (aunque el tranvía esté en marcha y aquí o allá se produzcan pequeños brotes rehabilitadores). En realidad, Zaragoza sigue siendo una ciudad confusa, que crece hacia el exterior sin medida mientras el interior languidece, Sus nuevos barrios en el extrarradio aún carecen de servicios elementales, la movilidad es un problema, el ayuntamiento mantiene su querencia por los convenios urbanísticos, el río es un lugar extraño cuyas arregladas riberas flanquean un caudal repleto de especies alóctonas y embridado por un azud de discutible utilidad. Hay edificios singulares... sin uso. El tranvía llega al fin, pero la eclosión de la bici (a la postre somos europeos) ha desbordado todas las (im)previsiones institucionales. No hay Espacio Goya ni Gran Teatro. No hay barrio del AVE ni nadie sabe nada concreto del Laboratorio Nacional.
Hay demasiados claroscuros y una ausencia de líneas estratégicas impropia de una urbe de setecientos mil habitantes. La desorientación va y viene desde el vecindario hasta el despacho de alcaldía. Muchos zaragozanos siguen anclados en los estereotipos de los sesenta (por eso rechazan el tranvía y ansían calzadas y aparcamientos). La organización de los pequeños comerciantes aspira abiertamente a reproducir los esquemas de las grandes superficies, que, a su vez, se ven cada vez más estimuladas por un modelo de urbanismo que apuesta por la vivienda-dormitorio en áreas exclusivamente residenciales. Se ha extendido el criterio de que para cerrar la ciudad o impulsarla es necesario montar eventos que multiplican los costes objetivos de cada operación. Se plantea una falsa disyuntiva entre el quietismo total y el eventismo absoluto. Rudi contra Belloch otra vez.
Estamos muy confundidos.
J.L. Trasobares/El Periódico de Aragón 15.nov.2009
Otros artículos:
- Zaragoza, Zaragoza: el que no se jode, goza
- Cosas, cositas y un poco de memoria
Lo que ocurre no es exactamente eso; o sea, no es eso (aunque el tranvía esté en marcha y aquí o allá se produzcan pequeños brotes rehabilitadores). En realidad, Zaragoza sigue siendo una ciudad confusa, que crece hacia el exterior sin medida mientras el interior languidece, Sus nuevos barrios en el extrarradio aún carecen de servicios elementales, la movilidad es un problema, el ayuntamiento mantiene su querencia por los convenios urbanísticos, el río es un lugar extraño cuyas arregladas riberas flanquean un caudal repleto de especies alóctonas y embridado por un azud de discutible utilidad. Hay edificios singulares... sin uso. El tranvía llega al fin, pero la eclosión de la bici (a la postre somos europeos) ha desbordado todas las (im)previsiones institucionales. No hay Espacio Goya ni Gran Teatro. No hay barrio del AVE ni nadie sabe nada concreto del Laboratorio Nacional.
Hay demasiados claroscuros y una ausencia de líneas estratégicas impropia de una urbe de setecientos mil habitantes. La desorientación va y viene desde el vecindario hasta el despacho de alcaldía. Muchos zaragozanos siguen anclados en los estereotipos de los sesenta (por eso rechazan el tranvía y ansían calzadas y aparcamientos). La organización de los pequeños comerciantes aspira abiertamente a reproducir los esquemas de las grandes superficies, que, a su vez, se ven cada vez más estimuladas por un modelo de urbanismo que apuesta por la vivienda-dormitorio en áreas exclusivamente residenciales. Se ha extendido el criterio de que para cerrar la ciudad o impulsarla es necesario montar eventos que multiplican los costes objetivos de cada operación. Se plantea una falsa disyuntiva entre el quietismo total y el eventismo absoluto. Rudi contra Belloch otra vez.
Estamos muy confundidos.
J.L. Trasobares/El Periódico de Aragón 15.nov.2009
Otros artículos:
- Zaragoza, Zaragoza: el que no se jode, goza
- Cosas, cositas y un poco de memoria
BELLOCH QUIERE LA EXPO 2014 EN EL OESTE

En el último debate sobre el estado de la ciudad de Zaragoza, el Alcalde Belloch parece que ha logrado salirse con la suya y afianzar la Expo 2014 pero en vez de en la Huerta de las Fuentes, pretende ubicarla ahora entre Ranillas y La Almozara.

El cambio de ubicación no mejora las expectativas de revitalizar la ciudad consolidada y dirigir las inversiones a regenerar los barrios de la ciudad. Llevar la Expo 2014 a Ranillas y La Almozara supone insistir en la idea de la expansión permanente de la ciudad.

Por su parte, la plataforma Ciudad Compacta ha comenzado a presentar en el Ayuntamiento las firmas recogidas contra la Expo 2014.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
FIRMAS POR LA CIUDAD COMPACTA
domingo, 1 de noviembre de 2009
LAS DIFICULTADES DE LA POSTEXPO 2008
Expo Zaragoza 2008 fue presentada por nuestras autoridades como un gran evento ciudadano cuyas instalaciones eran fácilmente reciclables para su posterior uso como parque empresarial. Esa era la intención, pero los hechos están resultando bien diferentes.
A fecha de hoy sólo está vendida una pequeña parte del futuro parque empresarial, en las edificaciones que albergaron a los países participantes. Cierto es que cuando se proyectó Expo Zaragoza 2008 era imprevisible la monumental crisis económica global en la que nos encontramos, y cierto es también que el cada vez más raquítico tejido empresarial de Aragón puede verse incapacitado en estos momentos para ocupar todos los parques empresariales puestos a su disposición (Las Ménades, El Trovador, World Trade Center, Pla–Za, Empresarium, Expo Empresarial, etc.). Pero no es menos cierto que la clase empresarial se está acostumbrando demasiado a las generosísimas ayudas públicas que recibe, y de las que los neoliberales nunca han abominado a pesar de su ideología.
Particularmente indignantes resultan los casos de CAI e Ibercaja en las negociaciones que sostienen para asumir la cesión de la Torre del Agua y del Pabellón Puente, respectivamente. Las dos “joyas” de la Expo 2008, que deberían haber servido como reclamo turístico para la ciudad, no están cumpliendo esta función a causa del retraso en la firma de sus correspondientes convenios de cesión.
Por una parte, CAI, en su irrazonable pretensión de desmontar el magnífico “Splash” que ocupa y da sentido al interior de la Torre del Agua, sigue bloqueando el acuerdo por negarse a asumir el coste del desmontaje de dicha escultura.
Por otra parte, Ibercaja sigue regateando con el Ayuntamiento de Zaragoza para repartir el coste que supone mantener abierto el Pabellón Puente. Parece que la primera entidad de ahorros aragonesa no dispone de un millón de euros al año para promocionar la ciudad en la que tiene su sede, dando vida a esta espectacular obra de la arquitecta Zaha Hadid.
De todos modos, el esfuerzo de Ibercaja puede ser en vano, ya que el Ayuntamiento de Zaragoza parece no tener dinero ni para honrar a los países participantes en la Expo 2008 izando de nuevo sus banderas en la rotonda que enlaza las avenidas de Ranillas y de Pablo Ruiz Picasso.
Crónica de Aragón, 30.oct.2009
A fecha de hoy sólo está vendida una pequeña parte del futuro parque empresarial, en las edificaciones que albergaron a los países participantes. Cierto es que cuando se proyectó Expo Zaragoza 2008 era imprevisible la monumental crisis económica global en la que nos encontramos, y cierto es también que el cada vez más raquítico tejido empresarial de Aragón puede verse incapacitado en estos momentos para ocupar todos los parques empresariales puestos a su disposición (Las Ménades, El Trovador, World Trade Center, Pla–Za, Empresarium, Expo Empresarial, etc.). Pero no es menos cierto que la clase empresarial se está acostumbrando demasiado a las generosísimas ayudas públicas que recibe, y de las que los neoliberales nunca han abominado a pesar de su ideología.
Particularmente indignantes resultan los casos de CAI e Ibercaja en las negociaciones que sostienen para asumir la cesión de la Torre del Agua y del Pabellón Puente, respectivamente. Las dos “joyas” de la Expo 2008, que deberían haber servido como reclamo turístico para la ciudad, no están cumpliendo esta función a causa del retraso en la firma de sus correspondientes convenios de cesión.
Por una parte, CAI, en su irrazonable pretensión de desmontar el magnífico “Splash” que ocupa y da sentido al interior de la Torre del Agua, sigue bloqueando el acuerdo por negarse a asumir el coste del desmontaje de dicha escultura.
Por otra parte, Ibercaja sigue regateando con el Ayuntamiento de Zaragoza para repartir el coste que supone mantener abierto el Pabellón Puente. Parece que la primera entidad de ahorros aragonesa no dispone de un millón de euros al año para promocionar la ciudad en la que tiene su sede, dando vida a esta espectacular obra de la arquitecta Zaha Hadid.
De todos modos, el esfuerzo de Ibercaja puede ser en vano, ya que el Ayuntamiento de Zaragoza parece no tener dinero ni para honrar a los países participantes en la Expo 2008 izando de nuevo sus banderas en la rotonda que enlaza las avenidas de Ranillas y de Pablo Ruiz Picasso.
Crónica de Aragón, 30.oct.2009
sábado, 10 de octubre de 2009
GRANDES EVENTOS Y SOSTENIBILIDAD
Los gobernantes del mundo neoliberal, independientemente de su afiliación política, insisten una y otra vez en dedicar enormes cantidades de dinero público a la organización de grandes eventos orientados a publicitar países, territorios o ciudades.
Nadie puede dudar de que la tasa local de desempleo disminuye notablemente mientras estos acontecimientos se “fabrican”, pero es igualmente indiscutible que los grandes eventos son incapaces de garantizar por sí mismos el mantenimiento del empleo después de su clausura, a pesar del elevado coste que suponen para las arcas públicas.
Se calcula, por ejemplo, que la construcción del Pabellón Puente de Zaragoza con motivo de la Expo 2008, supuso un desembolso aproximado de 80 millones de euros (unos 13.300 millones de pesetas). Los puestos de trabajo que está generando en 2009 esa monumental inversión constituyen una cantidad cercana al cero, y la trascendencia turística de la nueva y bella estructura está aún por demostrar.
Desde ese punto de vista, sería más razonable que las macro inversiones públicas fuesen destinadas a la creación directa de empleo estable, máxime en un momento en que la iniciativa privada se resiste conscientemente a cumplir esa imprescindible función social.
En este sentido, iniciativas como Expo–Floralia Zaragoza 2014, capital cultural europea Zaragoza–2016 o Juegos Olímpicos de invierno Jaca–2022, deberían aparcarse hasta que este país se encuentre en cifras cercanas al pleno empleo, y en todo caso, hasta que quede probada su sostenibilidad social y medioambiental.
Crónica de Aragón, 9.oct.2009
Nadie puede dudar de que la tasa local de desempleo disminuye notablemente mientras estos acontecimientos se “fabrican”, pero es igualmente indiscutible que los grandes eventos son incapaces de garantizar por sí mismos el mantenimiento del empleo después de su clausura, a pesar del elevado coste que suponen para las arcas públicas.
Se calcula, por ejemplo, que la construcción del Pabellón Puente de Zaragoza con motivo de la Expo 2008, supuso un desembolso aproximado de 80 millones de euros (unos 13.300 millones de pesetas). Los puestos de trabajo que está generando en 2009 esa monumental inversión constituyen una cantidad cercana al cero, y la trascendencia turística de la nueva y bella estructura está aún por demostrar.
Desde ese punto de vista, sería más razonable que las macro inversiones públicas fuesen destinadas a la creación directa de empleo estable, máxime en un momento en que la iniciativa privada se resiste conscientemente a cumplir esa imprescindible función social.
En este sentido, iniciativas como Expo–Floralia Zaragoza 2014, capital cultural europea Zaragoza–2016 o Juegos Olímpicos de invierno Jaca–2022, deberían aparcarse hasta que este país se encuentre en cifras cercanas al pleno empleo, y en todo caso, hasta que quede probada su sostenibilidad social y medioambiental.
Crónica de Aragón, 9.oct.2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
