martes, 8 de febrero de 2011

CÓMO REVITALIZAR LA ORLA ESTE DE ZARAGOZA

Ante la propuesta del Ayuntamiento de Zaragoza para revitalizar la franja Este de Zaragoza siguiendo viejas pautas hay que recordar que los desarrollos urbanísticos inapropiados son uno de los grandes causantes, si no el que más, de la grave crisis económica que está sufriendo España.

La especulación del suelo ha sido la forma mediante la cual, estos últimos sesenta años, las entidades financieras y las grandes promotoras, capaces de atesorar grandes bolsas de suelo, han multiplicado sus ganancias. Para ello han contado no sólo con leyes hechas a su medida, sino también con los gobiernos de las corporaciones municipales que han tenido, en la recalificación del suelo, la forma más usual de financiación de las haciendas locales.

En este escenario se ha facultado a los alcaldes y concejales que actuasen como un “Rey Midas”, decidiendo en qué suelo se podía construir, multiplicando su valoración por 100 o por 1000, resolviendo sin embargo los que no eran aptos para construir los situados a cien metros más allá de los recalificados como urbanos.

Todo esto ha conllevado varios efectos muy negativos:
- Se ha elevado enormemente el valor de la vivienda. Muchos jóvenes no se pueden emancipar debido la carestía de la vivienda en propiedad y los alquileres siguen siendo en general muy caros.
- El sistema es perverso porque da pie a corrupciones y mafias en la calificación de este tipo de suelos.
- En el sistema productivo se crean disfuncionalidades. ¿Para qué ser imaginativo y creativo tomando riesgos con el capital, poniendo en pie y sosteniendo empresas, si puedo obtener grandes beneficios acaparando suelo?
- Estos efectos llegan incluso a los procesos educativos. ¿Qué fuerza moral hay para exigir esfuerzo, trabajo y dedicación en la enseñanza si hay procesos gananciales en la sociedad, como el de la especulación del suelo, que no vienen medidos por la preparación y competencias de los ciudadanos?

Examinemos algunos ejemplos de los últimos años en la ciudad de Zaragoza.

Las 140ha del meandro de Ranillas se expropiaron a más de 600.000 €/ha (100 millones de ptas/ha) cuando en la huerta de Monzalbarba o en La Cartuja Baja, a unos tres km de distancia, se puede comprar la hectárea a 24.000 euros, es decir, 25 veces menos y ello teniendo en cuenta que para los responsables que materializaron la operación fue una buena negociación urbanística.

Los planes de desarrollo del suelo llevados últimamente en el Picarral se han basado en recalificar suelo industrial o de equipamientos en suelo para vivienda. Pero las plusvalías, en éste y en casi todos los casos, han sido un mínimo del 80% para los dueños del suelo y el 20% restante para las arcas municipales.

La construcción de un campo de fútbol en la zona sureste de la ciudad, pagado con el dinero de todos, no tiene fines deportivos sino darle valor urbanístico a los suelos circundantes

En consecuencia, los trabajadores, que serán los propietarios de las futuras viviendas que se construyan, pagan tanto el gran negocio de esos particulares como las plusvalías generadas para el Ayuntamiento, él cual en muchas ocasiones ni siquiera adquiere un compromiso de invertir en el propio barrio las plusvalías generadas en la operación.

Muchos de esos trabajadores serán esclavos para el resto de su vida, ya que trabajando las dos personas de la unidad familiar, tendrán que pasar 30 o 40 años para pagar la hipoteca contraída en la compra de la vivienda. Somos un país totalmente endeudado de forma que se debe tres veces el PIB de un año.

Paralelamente se urbanizan terrenos muy distantes del centro de la ciudad mientras que otros, por ejemplo los existentes entre San José y La Paz, donde hay previstas unas 4.000 viviendas, lleven 20 años con los planes de ordenación urbana aprobados sin que hasta la fecha se hayan desarrollado. Y tantos y tantos solares que siguen vacíos en el interior de la ciudad consolidada.

En este contexto, ¿qué pasa con el desarrollo urbanístico de la orla este de la ciudad?

El estudio técnico que se ha hecho desde el punto de vista urbanístico es prolijo y minucioso y plantea avances significativos de los modelos urbanísticos desarrollados hasta ahora.

Uno de los objetivos es construir cerca de 1.000 viviendas sociales en régimen de alquiler para asentar fundamentalmente a jóvenes en los barrios de Las Fuentes y San José y además su localización estaría en el interior de los núcleos habitados. También se ve necesario mantener la huerta de Las Fuentes en forma productiva.

Hay otros criterios que se manejan, como rehabilitar grupos de viviendas con una cierta antigüedad, atender las necesidades de la tercera edad, peatonalizar calles a la vez que se construyen aparcamientos, desarrollar centros de cultura en estos barrios y mantener el comercio de pequeñas tiendas en el barrio.

Es un plan justo que plantea resolver necesidades urgentes en unos barrios que tienden a la degradación y falta de cohesión social y a una pérdida del sector joven .

PERO EL PROBLEMA RESIDE EN LA FORMA DE RESOVERLO

Se quiere resolver con los viejos métodos de siempre: ESPECULANDO CON EL SUELO.

Es cierto que en este caso no son grandes recalificaciones en cuanto al número de hectáreas pero sí en cuanto a viviendas construidas. Se declaran suelo urbano los terrenos existentes hasta el tercer cinturón en el barrio de Las Fuentes, que permitiría la construcción de unas 1.100 viviendas, y se recalifica el terreno existente de 34ha entre las vías del tren y el Tercer Cinturón en las zonas de Las Fuentes con la posibilidad de construir 2.500 viviendas.

Y las medidas no acaban aquí. De la huerta de Las Fuentes el 65% se mantiene como suelo agrario pero esta denominación como se viene demostrando no garantiza la continuidad real de una huerta productiva. En esta zona de las Fuentes como en las 5.000 has de suelo agrario que queda en la ciudad hay que apostar por que pasen a ser espacios que provean a la ciudad de productos frescos y de calidad y ello sólo será posible si se apoya la producción ecológica y se dota a los productos agrícolas de denominaciones de origen. Medidas que deben ir encaminadas a crear puestos de trabajo agrícolas a la vez que dan respuesta a una necesidad cada vez más creciente de un consumidor preocupado por la seguridad y calidad alimentaria. Pero además en el 35% restante se plantean medidas de desarrollo rural que ocultan la intención de desarrollar ExpoPaisajes 2014 por parte del Gobierno Municipal.

En conclusión, se quiere rehabilitar y resolver necesidades en la zona este de la ciudad haciendo mucho más ricos a los propietarios de las cerca de 5oha que en total se pretenden recalificar.

Es necesario la búsqueda urgente de otras formulas de financiación de los ayuntamientos de forma que ésta no provenga de recalificaciones de suelos basadas en la especulación y que como hemos visto acarrean corrupciones, endeudamientos y perversión de valores que nos alejan de una sociedad más justa.

Por lo tanto es urgente que los partidos políticos -todos los partidos- se pongan a la tarea de resolver estos problemas. De no ser así, la desconfianza, la desesperanza y la amoralidad de esta sociedad irá en aumento y en el balance final todos saldremos perdiendo.

Zaragoza 8 de febrero de 2011
Plataforma Ciudad Compacta 2014


Más noticias

Belloch espera que CHA le apoye
Aragón Digital

domingo, 23 de enero de 2011

EL LEGADO DE LA EXPO

El Tribunal de Cuentas ha emitido un informe relativo a la Expo 2008 de Zaragoza. Ser pueden leer aquí algunas columnas La Expo 2008 o cómo tirar el dinero con alegría, así como Expos, eventos y otros cortes de cinta de J. L. Trasobares y la postura del Ayuntamiento. Todo en El Periódico de Aragón.

miércoles, 19 de enero de 2011

APUDEPA RECHAZA ESPECULACIÓN PARA EL CAMPO FUTBOL

APUDEPA rechaza el recurso a la especulación urbana

para construir el nuevo campo de fútbol

El Ayuntamiento de Zaragoza acaba de asegurar que la fórmula mejor valorada por el consistorio para la construcción del campo de fútbol en la huerta de San José es el pago a las empresas constructoras con suelo público, quizás los solares de la Romareda.

La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, APUDEPA, viene manteniendo desde su nacimiento que el principal elemento de deterioro de la ciudad, de la calidad de vida de los ciudadanos y del patrimonio es el uso especulativo del suelo urbano, que ha creado una ciudad al servicio del enriquecimiento particular. Por todo ello APUDEPA ve como un verdadero escándalo que se vuelva a recurrir a una fórmula que fue ampliamente denostada por el actual equipo de Gobierno cuando la propuso el Partido Popular en 2002. De llevarse a cabo la operación será un pelotazo en toda regla que solamente beneficiará al caos urbano y a los constructores y promotores de siempre, en detrimento de la ciudad consolidada.

Por ello APUDEPA pedirá al resto de Asociaciones preocupadas por el desarrollo de la ciudad que se muestre conjuntamente el rechazo al uso del suelo como moneda de cambio. Este uso es el que ha encarecido la vivienda hasta límites insospechados y el que ha abocado al país a una crisis gravísima de la que todavía no se atisba el final. La persistencia en la apuesta por este modelo del suelo y el pelotazo solamente demuestra, además de una inquietante falta de imaginación, que el grupo político-económico que gobierna, con unas siglas u otras, solamente se sirve a sí mismo en detrimento del interés general.


Otras opiniones:
Un (carísimo) monumento a la necedad José Luis Trasobares/El Periódico de Aragón

martes, 11 de enero de 2011

EL EBRO, UN RÍO ABANDONADO A LAS OBRAS


España ha sido un estado de obras, abducido por la construcción, inmobiliaria y civil, con intereses enquistados en el corazón de las administraciones públicas. Ello nos ha traído las nefastas consecuencias que estamos padeciendo, ya que estamos abocados a una enorme deuda pública y privada, que no somos capaces de honrar. Olvidando la clásica dicotomía de “cañones o mantequilla”, se han dirigido cuantiosos recursos prestados a fabricar infraestructuras y grandes proyectos sobredimensionados, cuando no directamente prescindibles, cuyos costes de construcción y operación los hacen ruinosos. De ellos se ha beneficiado efímeramente, pero a manos llenas, el sector de la construcción. En la mayoría de los casos, estos proyectos han traído consigo un impacto ambiental negativo e irreversible.

Solo desde esta perspectiva se puede explicar cómo todavía puede confundirse el progreso con el hormigón, con el asfaltado o el movimiento de tierras. Y cómo aún hay quien entiende que mantener un río limpio consiste en dragarlo periódicamente, con la única prevención de si el que debe pagar es el alcalde o el Rey. Muchos réditos, de toda índole, tuvo que dar esta política en el pasado para que todavía se intente darle cuerda al mismo juguete roto.

Estas reflexiones ponen el marco necesario para analizar el contrasentido de la propuesta de un gran dragado del Ebro, como “solución final” del cúmulo de despropósitos que acarreamos desde los fastos de la Expo2008. La pretensión de que el cauce de un río vivo se mantenga congelado en una foto fija es una vana pretensión, a no ser que éste se desnaturalice hasta convertirlo en un canal de orillas encementadas.

¿Qué sentido tiene ignorar que el Ebro es un río de gravas y que los sedimentos son elemento constitutivo y fundamental del sistema fluvial? Las gravas son un patrimonio natural tan valioso como los elementos biológicos, un valor geomorfológico reconocido por toda la comunidad científica internacional, que demanda la protección de los cauces y su estructura.

La dinámica fluvial produce constantes cambios morfológicos, y los arrastres de las crecidas inducen fluctuaciones de las barras de grava, que son alteradas y removidas en los periodos de avenidas importantes, para regenerarse posteriormente en las mismas zonas sedimentarias, como en este caso es la zona de Helios.

Aunque una parte de sus gravas procedan de las penínsulas de los puentes, para su formación se extrajeron del propio cauce, y ahora son indistinguibles, por lo debe ser el río el encargado de naturalizarlas, y ya lo va haciendo. La desastrosa experiencia de los anteriores dragados dedicados a forzar una esperpéntica navegabilidad del este tramo en el estiaje, debería por sí sola disuadir de perpetrar mas agresiones inútiles y costosas al río.

Achacar que la barra de sedimentos de Helios “genera una merma para la seguridad de la población en caso de avenida”, sin documentar en qué tipos de datos o modelo predictivo se apoya, es una afirmación arbitraria, máxime cuando es un lecho plástico que la propia crecida moldea. Cosa bien distinta es el azud de Vadorrey, que sí es un obstáculo interpuesto transversalmente en el cauce y al que, paradójicamente, los promotores, en su día, no le asignaron influencia apreciable en los riesgos de inundación. Sin embargo ahora afirman que “esos sedimentos si fueran movilizados por una crecida podrían invalidar el funcionamiento y causar daños importantes en el azud”. Es decir, que se culpa a las gravas del riesgo, y no al azud. Si de protegerse de los riesgos de inundación se trata, debería quitarse el azud, que es el que podría generar el problema, y no las gravas.

Y en cuanto a incrementos de inundabilidad, mas significativos pueden ser los edificios de la Expo, al restringir el freático inundable, y el propio pabellón puente, asentado en una gran isla artificial escollerada que restringe la capacidad de desagüe, y nadie ha hablado de retirarlos.

Ricardo Aliod. Fundación Nueva Cultura del Agua. Profesor de Hidráulica. Universidad de Zaragoza.

domingo, 9 de enero de 2011

REHABILITAR, LA NUEVA FRONTERA INMOBILIARIA

Hay en Zaragoza numerosas viviendas construidas en los años cincuenta, sesenta e incluso setenta que están muy bien situadas, ofrecen entornos de gran habitabilidad (con servicios, comercio de proximidad o espacios abiertos a la socialización) y su precio actual resulta perfectamente accesible. Sin embargo fueron construidas con materiales de baja calidad, carecen de ascensor y de otras comodidades, su entorno se ha degradado y además no son bonitas. La respuesta a esta contradicción aparente es la rehabilitación; una rehabilitación, naturalmente, tutelada y apoyada por las instituciones públicas: la Sociedad Municipal dedicada a tal cometido y Suelo y Vivienda de Aragón, el órgano autonómico que actúa en el sector inmobiliario. No tiene mucho sentido promover VPO para colonos en el extrarradio más lejano de la ciudad o en espacios conflictivos (como ocurre ahora en Valdefierro) mientras miles de pisos de la ciudad consolidada se deterioran, pierden valor y se quedan fuera del mercado.

Desde luego la rehabilitación no es el negocio favorito de los grandes empresarios de la promoción-construcción. Pero es la alternativa urbanística más creativa y capaz de poner en valor parte del centro de la ciudad y de sus barrios tradicionales. El diminuto ejemplo de la recuperación de algunos bloques en la urbanización Alférez Rojas ilustra sobre las posibilidades existentes. La opción no sólo tiene vertientes sociales, económicas o estéticas. Abre otras opciones extensibles a cualquier edificio. Por ejemplo, mejorar los aislamientos y las condiciones bioclimáticas produciría importantes ahorros en el consumo de energía, ahora que la electricidad va por las nubes y las compañías que controlan el suministro el régimen de oligopolio se forran alegremente.

Digo mejor aislamento y mayor utilización de los factores climáticos, pero aún cabría ir más lejos y pensar en las casas de la ciudad como activas fábricas de electricidad mediante placas solares. ¿Por qué el Sistema político-institucional no ha movido un dedo para favorecer el derecho de los ciudadanos a producir su propio suministro, e incluso a generar excedentes que pudieran pasar a la red mediante el sistema conocido como medición neta? ¿Sabe la ciudadanía que esto ya es posible?

Zaragoza, como el resto de las ciudades españolas, está perdiendo oportunidades porque sus gestores políticos no tienen valor para romper con la rutina, apostar por el futuro y romper con la trama de intereses empresariales que inspira la administración de la cosa pública. Rehabilitar, optimizar la sostenibilidad de las viviendas, impulsar la producción doméstica de energía son opciones más modernas, más rentables y con más futuro. Sólo es preciso apostar por ellas (y no por otras, claro).

José Luis Trasobares. El Periódico de Aragón 09.01.2011

domingo, 28 de noviembre de 2010

ANÁLISIS DE ACTUALIDAD

Belloch nos dio el disgusto y Gran Scala nos dio la risa J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón
Hago votos por la salvación del Zaragoza J. L. Trasobares/El Periódico de Aragón
Ciudad oscurecida Crónica de Aragón

sábado, 20 de noviembre de 2010

HACIA LA AUTONOMÍA ENERGÉTICA



La Asociación de Vecinos Lanuza-Casco Viejo ha organizado una charla debate sobre la autonomía energética con Ana Marco. El miércoles día 24 de noviembre a las 20h en el local de la asociación.