De todos modos, es interesante vincular las ideas que circulan alrededor del decrecimiento con la ciudad y el urbanismo, pues parece un término excelente para proyectar el futuro de nuestras urbes. El decrecimiento se sustenta en ocho erres: revaluar, reconceptualizar, reestructurar, relocalizar, redistribuir, reducir, reutilizar y reciclar. Y todas ellas deberían tener una imagen en las ciudades. Revaluar y reconceptualizar lo urbano para que no siga siendo un depredador de suelo. Las ciudades sin crecimiento poblacional tienen que tener límites fijos para volver a saber dónde empieza y dónde acaba la ciudad. Reestructurar, relocalizar y redistribuir las distintas actividades y servicios cotidianos en el interior de la ciudad con el fin de reducir la dependencia de los vehículos mecánicos y promover la proximidad. Con ello reduciríamos la energía consumida y las emisiones de CO². Reutilizar y reciclar el parque de viviendas con el fin de evitar nuevas construcciones, ahorrar en materiales, valorar la historia y minimizar el parque de viviendas vacías y de segunda residencia. Y sin que ello menoscabe la posibilidad de reinventar, reescribir y revivir lo urbano, un hábitat humano que se desarrolló para hacernos más libres y para que las ideas fluyeran de forma más ágil.
Carme Miralles-Guasch. Profesora de Geografía Urbana/Público, 9.08.2011


