miércoles, 5 de mayo de 2010

RAZONES CONTRA EL DRAGADO DEL EBRO

El Periódico de Aragón. Mayo 5, 2010


NO A LAS ACTUACIONES EN EL CAUCE DEL EBRO
A SU PASO POR LA CIUDAD DE ZARAGOZA
PARA UN PROYECTO DE NAVEGACIÓN INSOSTENIBLE

Los colectivos abajo firmantes defendemos la dimensión afectiva, lúdica, emocional de los ríos además de su función como sistemas naturales. En ese sentido, reivindicamos los espacios fluviales para el paseo por sus riberas, para el baño y para la navegación, en el marco de unos ríos vivos y limpios, que mantengan su dinámica natural, la morfología de su lecho, un régimen respetuoso de caudales, la vida acuática y, en definitiva, la calidad de su ecosistema.

Aplaudimos el propósito de acercar la ciudadanía al río, pero no compartimos la forma en la que se está tratando de realizarlo en nuestra ciudad, contra los principios de la Directiva Marco del Agua y del Plan Estratégico Nacional de Restauración de Ríos. No todos los ríos son iguales. El nuestro, a su paso por Zaragoza, tiene una serie de limitaciones naturales y antrópicas que hacen imposible determinadas apetencias. Del mismo modo que no podemos hacer una estación de esquí en la ciudad, el Ebro no puede ser navegable para cualquier tipo de embarcación. Denunciamos, además, las afecciones al patrimonio cultural y, en concreto, al Puente de Piedra con la extracción que se hizo en el año 2007 de la solera de piedra y del zampeado -estacas de madera- en la segunda arcada mirando desde el Paseo Echegaray, materiales antiguos de un Monumento que es Bien de Interés Cultural.

El Gobierno Municipal del Ayuntamiento de Zaragoza, en su día, no lo entendió así y, sin atender el informe firmado por dieciséis científicos especialistas en dinámica fluvial y ecosistemas acuáticos, proyectó un plan para la navegación en los meses estivales, que es la época de menor caudal, con unas embarcaciones no aptas para el calado natural del río en ese momento del año. De hecho, todos los intentos realizados desde entonces para adaptar el río a las embarcaciones en su día elegidas, han resultado un fracaso incuestionable, se mire por donde se mire. Ni el azud, ni los dragados sucesivos, ni la colocación de motores en las embarcaciones han hecho posible la navegación.

Por su parte, los ciudadanos tampoco han demostrado un gran entusiasmo por participar en ese proyecto para ese tipo de navegación. Según las cifras oficiales, el primer año 22.000 pasajeros usaron el servicio de esos barcos frente a los 350.000 esperados, y el segundo, escasamente 5.000 (en buena medida colegios invitados) frente a una ocupación prevista de 20.000 usuarios. El proyecto de la navegabilidad ha supuesto a las arcas de la ciudad 24 millones de euros cuando en principio iba a resultar ser gratuito, ya que se iba a amortizar mediante una central hidroeléctrica que al final no se construyó. A ello hay que añadir los 5 millones de euros invertidos en la construcción de embarcaderos y reforma de uno de los vanos del puente medieval (el Puente de Piedra), así como los 300.000 euros de compensación anual que debe abonar nuestra Corporación a la empresa por la perdida en ventas de billetes.

Por otra parte, junto a esta realidad, no podemos obviar las repercusiones sociales y ambientales. El dragado es un mal ejemplo de actuación; es un parche temporal. Mientras en otros lugares de España, de Europa y del mundo, se están desarrollando proyectos que tratan de devolver a los ríos su espacio y su dinámica natural, en Zaragoza, nuestro Ayuntamiento sigue en la idea de que es posible dominar y controlar el Ebro, a cualquier precio, y eso lo hace al amparo de una Exposición Internacional autollamada “del Agua y la Sostenibilidad” con pretensión de dar ejemplo al mundo.

El Ebro es un río de régimen mediterráneo que no puede ser comparado con otros ríos europeos navegables, como el Támesis, el bajo Guadalquivir o el Sena. Los dos primeros son estuarios y el Sena a su paso por París, desde hace siglos ha dejado de ser un río para ser una canalización de hormigón.

En el tramo urbano de Zaragoza el Ebro es un río de cauce marcadamente inestable por naturaleza; su lecho está formado por gravas y arenas que se mueven -y mucho- durante las crecidas de periodo de retorno anual. Cada vez que se modifica la morfología del lecho mediante una extracción de áridos, el río tiende a reponerla. Cualquier intervención en el lecho origina una respuesta de éste a través de una serie de erosiones y sedimentaciones. Lo hemos visto claramente en los sucesivos dragados que se han hecho a su paso por Zaragoza para permitir la fracasada navegabilidad. Es una afirmación gratuita pretender imputar ese efecto a los aportes realizados al cauce con motivo de las obras de acondicionamiento para la construcción de los puentes

La barra de Helios, cuya existencia ya se puede apreciar en las fotografías aéreas del año 1927, en estos últimos años ha crecido tanto en altura como en extensión, tal como se anunció en el informe planteado por los dieciséis científicos que desaconsejaron la realización del primer dragado. El crecimiento de esa barra ha sido la simple respuesta del río. Al hacer el canal de navegación paralelo al muro del Paseo Echegaray, ha aumentado la incisión en esta margen y la deposición de gravas en la orilla contraria; es decir, en la de Helios, además de otras lesiones estructurales que ya son visibles en el interior del templo del Pilar.

De igual forma, el canal de navegación, la desviación de una parte del agua de toda la sección del cauce hacia uno de los arcos del Puente de Piedra, está produciendo, desde entonces, un efecto erosivo muy fuerte, que puede implicar a medio plazo, un riesgo de desestabilización por descalce de los pilares de la primera arcada. Por otro lado, en el resto de las arcadas, la dinámica del río tiende a depositar materiales. Estos no son más que algunos de los efectos que el dragado y el azud están produciendo en relación al movimiento de gravas en ese punto.

Si queremos que los ciudadanos vuelvan a disfrutar del río, como lo hicieron hasta principios de los años sesenta, sería bueno preguntarse por qué a partir de esa fecha comenzaron a darle la espalda. La respuesta es obvia: la degradación de la calidad química de las aguas y de su aspecto, la suciedad de las riberas, la merma y alteración del régimen de caudales. Hoy, en sus orillas todavía quedan residuos tóxicos de la antigua Industrial Química y escorias de fundición de Rico Echevarria. Por otra parte, hay barrios rurales que todavía vierten sus aguas directamente al río sin el menor tratamiento.

Extraer gravas del río no supone una limpieza del cauce. En las gravas, como si de una esponja se tratara, se encuentra el freático del río; es decir, el agua subterránea que permite que existan bosques de ribera. Su extracción repercute en el descenso su superficie piezométrica, y eso puede afectar a la vegetación de ribera, como se está observando en la actualidad en el soto Cantalobos, cuyos árboles están muriéndose tras la extracción de gravas que se produjo en 2008 para la construcción del Cuarto Cinturón de circunvalación.

Las gravas no son basura sin vida; entre las gravas viven organismos que conforman el primer eslabón alimenticio de la cadena trófica del río. Utilizar el termino limpieza del cauce para designar operaciones masivas de dragado, no deja de ser un eufemismo que trata de enmascarar lo que en definitiva es un atropello desde el punto de vista hidrológico y de la buena salud del ecosistema. Tampoco son elementos ajenos al río, sino elementos muy activos de su dinámica de equilibrio del cauce del río; son un patrimonio natural tan valioso como las playas y acantilados de nuestras costas, o como nuestras montañas y glaciares.


Firmado: (listado abierto a futuras incorporaciones) en Zaragoza a 6 de mayo de 2010

Fundación Nueva Cultura del Agua
Centro Ibérico de Restauración Fluvial
Asociación Naturalista de Aragón ANSAR
COAGRET
Ecologistas en Acción
Sociedad Española de Ornitología SEO
APUDEPA
Equipo Triacanthos

Asociación de Vecinos Puente Santiago-Actur
Asociación de Vecinos Casco Viejo
Asociación de Vecinos La Paz
Asociación de Vecinos Oliver
Asociación de Vecinos Venecia-Montes Torrero
Asociación Vecinal La Madalena
Coordinadora del Parque Oliver

Partido Comunista de Aragón
Izquierda Anticapitalista Aragón

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