domingo, 9 de enero de 2011

REHABILITAR, LA NUEVA FRONTERA INMOBILIARIA

Hay en Zaragoza numerosas viviendas construidas en los años cincuenta, sesenta e incluso setenta que están muy bien situadas, ofrecen entornos de gran habitabilidad (con servicios, comercio de proximidad o espacios abiertos a la socialización) y su precio actual resulta perfectamente accesible. Sin embargo fueron construidas con materiales de baja calidad, carecen de ascensor y de otras comodidades, su entorno se ha degradado y además no son bonitas. La respuesta a esta contradicción aparente es la rehabilitación; una rehabilitación, naturalmente, tutelada y apoyada por las instituciones públicas: la Sociedad Municipal dedicada a tal cometido y Suelo y Vivienda de Aragón, el órgano autonómico que actúa en el sector inmobiliario. No tiene mucho sentido promover VPO para colonos en el extrarradio más lejano de la ciudad o en espacios conflictivos (como ocurre ahora en Valdefierro) mientras miles de pisos de la ciudad consolidada se deterioran, pierden valor y se quedan fuera del mercado.

Desde luego la rehabilitación no es el negocio favorito de los grandes empresarios de la promoción-construcción. Pero es la alternativa urbanística más creativa y capaz de poner en valor parte del centro de la ciudad y de sus barrios tradicionales. El diminuto ejemplo de la recuperación de algunos bloques en la urbanización Alférez Rojas ilustra sobre las posibilidades existentes. La opción no sólo tiene vertientes sociales, económicas o estéticas. Abre otras opciones extensibles a cualquier edificio. Por ejemplo, mejorar los aislamientos y las condiciones bioclimáticas produciría importantes ahorros en el consumo de energía, ahora que la electricidad va por las nubes y las compañías que controlan el suministro el régimen de oligopolio se forran alegremente.

Digo mejor aislamento y mayor utilización de los factores climáticos, pero aún cabría ir más lejos y pensar en las casas de la ciudad como activas fábricas de electricidad mediante placas solares. ¿Por qué el Sistema político-institucional no ha movido un dedo para favorecer el derecho de los ciudadanos a producir su propio suministro, e incluso a generar excedentes que pudieran pasar a la red mediante el sistema conocido como medición neta? ¿Sabe la ciudadanía que esto ya es posible?

Zaragoza, como el resto de las ciudades españolas, está perdiendo oportunidades porque sus gestores políticos no tienen valor para romper con la rutina, apostar por el futuro y romper con la trama de intereses empresariales que inspira la administración de la cosa pública. Rehabilitar, optimizar la sostenibilidad de las viviendas, impulsar la producción doméstica de energía son opciones más modernas, más rentables y con más futuro. Sólo es preciso apostar por ellas (y no por otras, claro).

José Luis Trasobares. El Periódico de Aragón 09.01.2011

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